miércoles, 20 de noviembre de 2019

Se realizó la Ceremonia de Egreso



En el Patio de la Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena” (ESNP), se llevó a cabo la ceremonia de finalización del ciclo académico de los cursos Piloto de Pesca de Primera, Piloto de Pesca, Patrón de Pesca Costera, Conductor de Máquinas Navales y Motorista Naval, titulando así a 88 oficiales de la flota pesquera.

La misma fue presidida por el Director General de Educación de la Armada, Contraalmirante Fernando Emir Maglione, acompañado por el Director de dicho establecimiento educativo, Capitán de Navío Julio Cesar Hoffmann. la Directora Nacional de Formación, Contadora Pública Nacional Catalina Tinari, el Director General de Asuntos Universitarios Licenciado Emilio Villarino y la señora Patricia Arroyo.

Luego de entonarse las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por la Banda de Música de la Base Naval Mar del Plata, se ejecutó toque de silencio en homenaje a los 44 marinos del submarino ARA San Juan y a los desaparecidos de la flota pesquera argentina, en especial los tripulantes del Rigel y el Repunte, los hechos más recientes.

Por su parte el Director de la ESNP pronunció unas palabras alusivas, agradeciendo a las autoridades presentes, a los familiares  y al personal docente, civil y militar que integran la escuela.

Este acto representa el éxito de aquellos hombres y mujeres que habiendo ingresado a nuestra querida escuela, hoy, culminan un gran esfuerzo físico e intelectual, digno de reconocimiento por parte de nuestra comunidad. Como recompensa a su esfuerzo y dedicación hoy se hacen merecedores de las diferentes titulaciones”, comenzó diciendo.

“Listos están para hacerse nuevamente a la mar y ejercer el liderazgo de quien conduce a sus subordinados por la ruta del éxito bajo los más altos preceptos del honor, deber y apego a la ley, privilegiando el respeto a los derechos humanos, y sobre todo teniendo como máxima premisa  la salvaguarda de la vida en el mar”, continuó diciendo.

“La conclusión de sus estudios, más allá de un logro individual, representa un paso más en la consolidación del profesionalismo del pescador en su conjunto. Para nosotros es un orgullo comprobar que todo esfuerzo por mejorar la calidad de la educación nos genera frutos perenes que habrán de redundar en beneficios a nuestra Nación”, agregó.

“La modernidad del sistema educativo naval que nos hemos planteado nos permite, tanto en el presente como a mediano y largo plazo, vislumbrar una educación integral de calidad”

“Tenemos certeza de que los egresados de esta escuela, sabrán responder a las demandas de la profesión. Cuentan para ello con la herramienta indispensable, pues una buena educación promueve conductas saludables y permite a los individuos actuar con justicia y disciplina”.

“Tengan siempre en mente que se les exigirá el máximo celo en el cumplimiento de las tareas que les sean asignadas, por lo que deben mantenerse alerta y anticiparse a quienes pretendan vulnerar la seguridad. Los convoco a ser un ejemplo para otros jóvenes, para que se conduzcan de manera íntegra poniendo en práctica lo aprendido de este prestigioso plantel docente, que su conducta refleje cada uno de los preceptos éticos y morales que les han sido inculcados”, enfatizó.

Entrega de “compromiso profesional”, premios y distinciones

Seguidamente, el sacerdote Walter Portells, realizó una invocación religiosa y bendijo los “Compromisos Profesionales” y premios que recibieron los alumnos, y a continuación se leyó la orden de finalización del ciclo lectivo; y los alumnos recibieron sus “Compromisos Profesionales”. Además, la Dirección General de Educación de la Armada,  otorgó una distinción al alumno con  Mejor Promedio General, recibida por Carlos Francisco Presa.

Posteriormente, el Director de la ESNP entregó el premio Escuela Nacional de Pesca al Mejor Promedio de Egreso de cada curso. A continuación, los representantes de  Servicios Portuarios Integrados, la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo, el Instituto Belgraniano seccional Mar del Plata, el Instituto Piedra Buena, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de Pesca, , el Sindicato de Conductores Navales de la república Argentina y la Confederación General del Trabajo, entregaron los premios a los mejores promedios destacados por sus calificaciones en las distintas materias. También, recibieron la distinción al Mejor Compañero, entregada por la Asociación Bonaerense de la Industria Naval y la Bolsa de Comercio de Mar del Plata.

Además, el Director de la ESNP entregó Títulos Honoríficos a los marinos reconocidos por su amplia experiencia en la pesca, ya sea como patrones o como jefes de máquinas, y su responsabilidad por el cuidado de los recursos pesqueros.

También, los alumnos que finalizaban su formación y capacitación, entregaron al Director de la ESNP placas recordatorias de su paso por dicho establecimiento educativo. La ceremonia finalizó con la Marcha de la Armada.

Por otra parte, en el hall de ingreso, se encontraba la muestra sobre contaminación en los océanos “Mar de Plástico, que permanecerá abierta al público hasta el 13 de diciembre de 09:00 a 13:00.



martes, 19 de noviembre de 2019

¿Y ahora qué hago?

Por la Lic. Paula Siringo 




Terminamos los estudios, somos profesionales, nos retiramos con la valijita del conocimiento, pero no tenemos ninguna experiencia.Nos subimos al puente con el título que dice “Piloto de Pesca”, pero nunca hemos ejercido como tal.  Aprendemos a los golpes, enfrentándonos con cada experiencia, haciéndonos de a poco profesionales de la pesca.La Escuela de Pesca tiene una misión de capacitar y formar al personal embarcado de la Marina Mercante.  Ya hace unos años, que se empezó a dibujar el camino de la “Educación por competencias”.  El alumno, en toda su formación, en sus dos años de cursada, aprende a hacer, construye conocimientos que dan fundamento al quehacer diario.Cada día, los alumnos pasan por diferentes experiencias de aprendizaje, desarrollan situaciones reales, pero en ambiente cuidados, a cargo de profesionales de la pesca con vasta experiencia; como simuladores, buques de instrucción, talleres y otros espacios.Competencia, según las licenciadas Catalano y Avolio de Cols, es entendida como la capacidad de movilizar conocimientos y técnicas y de reflexionar sobre la acción.  Es también la capacidad de construir esquemas referenciales de acción o modelos de actuación que faciliten las acciones de diagnóstico o de resolución de problemas productivos no previstos o no prescriptos”Este tipo de educación, da respuesta a escenarios planteadas durante años por los egresados y por las empresas y sindicatos, sobre la formación de profesionales con pensamiento crítico a la hora de resolver diferentes situaciones a presentarse en su día a día en el rol de Oficial.Se hace necesario capacitar al equipo docente en aspectos relacionados, no solo con la educación por competencias, sino también la educación para adultos y el trabajo integrador. De este modo, la Escuela Nacional de Pesca podrá asegurar el egreso de profesionales con alta capacidad de resolución y preparado para enfrentarse con su nueva actividad.


LA METACOGNICIÓN COMO UNA HERRAMIENTA EN LA LECTURA DE TEXTOS NÁUTICOS: UNA PROPUESTA PEDAGÓGICA


Por la Mg. Susana Luisa Chiatti

Resumen
Es común que la perplejidad causada por un texto en una lengua extranjera haga que el lector tienda a relegar aquellos recursos que ya tiene en su propia lengua y descanse exclusivamente en la lenta decodificación palabra por palabra. Esto demora innecesariamente el proceso de lectura.
Mucho se ha investigado, pensado e implementado, desde marcos teóricos diversos, para lograr que los alumnos adquieran la capacidad de leer comprensivamente en su lengua materna (L1) y accedan mediante este proceso también a un nivel de pensamiento riguroso y científico en lengua extranjera (L2).
La realidad de las aulas demuestra que gran parte de los alumnos, de todos los niveles educativos, no han adquirido esta capacidad, sino que, por el contrario, manifiestan significativas dificultades a la hora de leer un texto.
Con el propósito de comprender algunas razones de las dificultades de lectura de buena parte de los alumnos de la carrera de Piloto de Pesca, Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena”se analizan los elementos intervinientes en la lectura bibliográfica.

Este trabajo intenta demostrar cómo la  aplicación de la estrategia metacognitiva de  determinar un propósito claro de lectura en una propuesta de actividades basada en la interdisciplinariedad, puede mejorar la comprensión de un texto marítimo en los cursos de Inglés Técnico I y II, y lograr que el alumno se convierta en un lector cada vez más independiente.


Introducción

La mayoría de las situaciones a las que se enfrenta hoy en día toda persona respecto del manejo de la lengua inglesa, son instancias en las que se requiere "entender".
Las lenguas extranjeras, su dominio y su enseñanza tienen un lugar irremplazable en la vida del alumno y juegan un papel central a la hora de interiorizarse del avance de las ciencias, de las tecnologías de punta, de las discusiones actuales de cualquiera de nuestras disciplinas.
La lectura es el medio por excelencia para la adquisición de saberes. Por lo tanto, la lectura comprensiva es una actividad fundamental de las aulas.  Los textos  que los alumnos han de leer suelen ser derivados de textos científicos no escritos para ellos  sino  para  conocedores  de  las  líneas  de pensamiento y de las polémicas internas de cada campo  de  estudios. En la escuela se les suele exigir pero no enseñar a leer como miembros de las comunidades discursivas de sus respectivas disciplinas.
La enseñanza de estrategias para la lectura de un texto marítimo no escapa al proceso tecnológico y a los desafíos del mundo actual. Esta disciplina tiene una estructura, la estructura es el modo de conocer qué utilizan los especialistas de esa disciplina para organizar sus ideas o escribir sobre la materia. Conocer una disciplina significa conocer esa estructura,  y enseñar a leer sobre navegación y pesca es enseñar la estructura de los textos marítimos o los diferentes modos de conocer o aprender acerca de la navegación y la pesca.
El alumno de la carrera mencionada  debe acreditar un nivel de inglés técnico durante sus dos años de carrera. La Escuela de Pesca ofrece la cursada cada año lectivo.
El grupo que año a año se presenta es muy heterogéneo, no sólo a nivel de sus conocimientos de inglés sino también a nivel de los estudios secundarios cursados en distintos años de sus vidas.
Debido a que las exigencias de lectura en inglés en la carrera aumentan a partir de las cursadas de las materias orientadas a la especialización, se pensó en una propuesta pedagógica con actividades de lecto-comprensión en inglés en cada año lectivo para ayudar al alumno a desarrollar estrategias de lectura que le permitan buscar información específica y acceder a la comprensión global de textos simples para afianzar así ese entrenamiento en el siguiente año,  trabajando  con docentes de otras asignaturas en forma paralela algunas veces. Cada actividad en inglés está relacionada con  las unidades  temáticas desarrolladas en el cuadernillo con trabajos  prácticos guiados y preparado por la docente a cargo.

Preliminares teóricos

El área principal de investigación se centró en una combinación de estrategias metacognitivas y técnicas de velocidad de lectura. Se adhiere aquí al principio que establece  que el uso de estrategias de aprendizaje mejora y facilita la comprensión lectora  (Hutchinson 2010: 234).  En este punto es necesario marcar la diferencia entre técnica y estrategia (Armbruster, Echols y Brown 1982:145). Una técnica es la que se usa  a ciegas, ésta se convierte en estrategia sólo cuando el alumno tiene conocimiento de cuándo, dónde y cómo usarla (Goodman 2000: 223).
Las estrategias de aprendizaje se clasifican en tres categorías dependiendo del tipo de procesamiento involucrado (O'Malley 1985: 154). Estas son: estrategias cognitivas que ayudan a controlar la conducta, las emociones, la motivación, la comunicación, la atención y la comprensión; las estrategias socioafectivas que constituyen un amplio grupo  e incluyen interacción con otra persona o control ideacional sobre el afecto; y las estrategias metacognitivas que son habilidades ejecutivas de alto grado que pueden incluir la planificación, el monitoreo o la evaluación del éxito de una actividad de aprendizaje. La planificación implica establecer metas de estudio, realizar 'skimming' o generar preguntas antes de leer un texto y activar el conocimiento previo. En este modelo de control metacognitivo el monitoreo es un aspecto esencial para toda lectura eficiente. El monitoreo de la lectura comprensiva de un lector mientras lee, incluye tanto orientar la atención como auto preguntarse acerca de su propia comprensión de la información, actividades éstas esenciales durante el proceso de comprensión.
Se considera que un avance en el promedio de lectura aportará el sentimiento de logro y satisfacción personal que el lector necesita para darse cuenta que está controlando su rendimiento académico y que su éxito se debe a su propia atención, esfuerzo y concentración, lo que le brinda la autoafirmación y motivación intrínsecas tan necesarias para el aprendizaje. En este sentido la motivación en la lectura opera como una estrategia motivacional. La motivación es probablemente la característica más importante que el alumno puede aportar al proceso de aprendizaje (O'Malley 1990: 132). La motivación puede considerarse un componente de la metacognición ya  que ésta juega un papel de autoregulación  en el aprendizaje.
La propuesta pedagógica de este trabajo se basa en los siguientes presupuestos:

¨      El alumno se acerca a un texto en lengua extranjera con una experiencia previa de lectura en su propio idioma.
¨      La aplicación en la lengua extranjera de las estrategias de lectura utilizadas en la lengua materna facilitan el proceso de comprensión.
¨      En general el lector no es consciente de esas estrategias.
¨      El alumno tiende a utilizar en la lengua extranjera exclusivamente estrategias asociadas  a la lectura lineal y a la decodificación palabra por palabra.
¨      El alumno se enfrenta con un desconocimiento lingüístico: no conoce la lengua extranjera o la conoce  de manera parcial.
¨      El alumno se enfrenta a otra dificultad básica: desconocimiento cultural: desconoce o conoce de manera completa o errónea los referentes que se aluden en el texto. (Pampillo 2002:10)
Además se puede suponer que:

¨      El alumno tiene experiencias previas de ciertas formas de comunicación escrita  como textos de divulgación científica, discurso académico etc;
¨      El alumno tiene conocimientos previos sobre las disciplinas y temas de los textos a leer;
¨      El alumno tiene cierta experiencia básica en el uso de la computadora como herramienta de trabajo.
Resultados de un diagnóstico

En sucesivos proyectos de investigación desarrollados en la Facultad de Humanidades y de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata,  he evaluado la competencia de los alumnos mediante más de 200 pruebas y encuestas aplicadas en distintos ciclos de la enseñanza. Si bien cada nivel presenta particularidades, puedo mencionar algunos problemas comunes a todos ellos que obstaculizan la lectura adecuada de los textos en general y de los académicos-científicos en particular. Estas dificultades son principalmente de tres órdenes: léxicas, contextuales y conceptuales.

Desde la perspectiva léxica, se observa que los alumnos dominan un sentido general de las palabras, a partir del cual las comprenden y utilizan, pero tienen dificultades para distinguir matices semánticos más precisos relativos a contextos específicos o para discriminar entre términos de significado próximo. Esta habilidad resulta imprescindible en el contexto de la educación superior, donde gran parte de la actividad descansa en la utilización precisa del vocabulario.
En el nivel contextual, las pruebas mostraron que los alumnos no están entrenados para extraer información del contexto y, por lo general, no hacen inferencias para descubrir el significado de las palabras que no conocen o que adquieren valores determinados en contextos especializados. Por otra parte, suelen proceder mediante una lectura lineal del texto, que los obliga a interpretar las palabras en su contexto local, sin integrarlas en una lectura global que les permita entender su significación en función del sentido total del texto.

En cuanto al nivel conceptual, muchas veces no poseen el marco teórico que les permita interpretar determinadas piezas léxicas. De este modo, consideran la palabra aislada sin insertarla en una red cognitiva más amplia que permita establecer su verdadera dimensión textual.

Según se observa, existe una estrecha vinculación entre los niveles léxico, textual y conceptual. Asimismo, también quedó de manifiesto que una capacitación específica no sólo favorece el desempeño léxico, sino también colabora en el desarrollo cognitivo general y en el del pensamiento analítico, en particular.
Estas dificultades también se ponen de manifiesto en el alumnado de la Escuela Nacional de Pesca.
                                             
3. Propuesta
Durante el desarrollo de los cursos de referencia, los participantes leen textos  informativos con el propósito de analizar las estrategias lectoras que utilizan y su correspondencia con las circunstancias, el tipo de texto de que se trate, los propósitos lectores. Así mismo se identifican los factores que inciden sobre la comprensión. Esta actividad permite al docente vivenciar las dificultades que experimentan los alumnos en situaciones de lectura obligatoria. Considero que el entrenamiento siempre debe darse integrado con el resto de las habilidades lingüísticas y comunicativas y plantearse de modo gradual, sistemático y reflexivo.  Lograr el acercamiento propuesto implica motivar al alumno en función del interés que le brinda el área de conocimiento escogida para que paulatinamente abandone su postura pasiva y pueda desarrollar tres habilidades lectoras complementarias:

- Capacidad integradora, para vincular el significado de las palabras y frases que estas
constituyen, al sentido global del texto.
- Destreza disciplinar, para reconocer la estrecha dependencia entre el léxico y el área a la que pertenece.
- Competencia interactiva, para operar con el texto y aprender de él (Mackay, 2010:134).
Se propone trabajar en particular los siguientes aspectos:
-Incidencia del propósito lector sobre la selección y procesamiento de la información. Se reflexiona sobre la necesidad de explicitar a los alumnos el por qué y el para qué de las lecturas exigidas por la docente. El alumno, cuando es lector obligado, no despliega propósitos propios, debe, en consecuencia, conocer los establecidos por el profesor.
-Función de la exploración previa del texto. Se intenta evitar la generalización y adecuar la estrategia exploratoria al tipo de texto y a los propósitos lectores orientando  en cada caso la modalidad de abordaje de acuerdo a los aspectos que se consideren prioritarios.
-Intervención en la comprensión del texto de los conocimientos que los alumnos poseen acerca del tema.
-Funcionalidad de la lectura. ¿Para qué se lee?
 -Criterios de selección bibliográfica.  Si la estructura fuera compleja y los esquemas de conocimiento insuficientes, el docente deberá organizar actividades tendientes a favorecer el ingreso y el recorrido del texto.
Para reflexionar sobre estas cuestiones, se proponen actividades que han sido ya probadas con nuestros alumnos y que pueden realizarse tanto para la lectura comprensiva en L1 como en L2:
1.  Reponer  el  contexto  ausente  por  el  uso  de fotocopias, y por la falta de conocimientos sobre  el  campo  de  estudios  de  quienes  se están iniciando en una disciplina.

1.1. Llevar el libro/revista completo, (Swales, 2000), hacerlo   circular,   incluir   en   las  fotocopias también los índices.

2.  No dar por natural la interpretación de los textos;  en  cambio,  orientarla  a  través  de guías  (las  preguntas  son  categorías  de análisis),  y  retomar  en  clase  la  discusión sobre lo leído.

2.1. Detenernos en algunos fragmentos del texto, releerlos en conjunto y organizar una discusión acerca de ellos.

3.  Proponer actividades de escritura a partir de lo leído: allí es donde los alumnos muestran sus incomprensiones, a partir de las cuales los docentes podemos retroalimentar sus interpretaciones iniciales.

4.  Permitir, en algún momento,  elegir  qué  leer  y  ayudar  a presentar a otros lo leído.

Organización del cuadernillo de trabajos prácticos y dinámica de trabajo

A partir de las consideraciones mencionadas anteriormente, se han fijado los objetivos a lograr implementando actividades de lectocomprensión  en inglés técnico  y reforzando así  las unidades temáticas de otras asignaturas troncales de la carrera como Navegación, Metereología, Artes de pesca, Comunicaciones, entre otras.
Uno de los objetivos de las actividades  propuestas en inglés en este cuadernillo de práctica es brindarle al alumno  un primer contacto con esta lengua extranjera ayudándolo a desarrollar estrategias y técnicas de lectura que le permitan buscar información específica - en libros de texto y publicaciones periódicas impresas y en línea - y acceder a la comprensión global de textos específicos simples.
Otro de los objetivos es lograr que el alumno tome conciencia de sus propias estrategias de lectura en su lengua materna  y las aplique. Por eso, es importante  que desde el comienzo intente evitar la traducción del texto palabra por palabra.
El tratamiento en esta propuesta pedagógica consistió en instruir a los alumnos - por medio de una guía práctica de técnicas de lectura -  en el uso de estrategias tales como establecer un propósito para la lectura, sobrevolar el texto rápidamente, predecir el contenido y activar el conocimiento previo entre otras. Las indicaciones allí presentes  guían el proceso  de lectura en inglés, señalando los aspectos relevantes que debe observar el lector para obtener el grado de comprensión buscado.
El alumno de primero  y segundo año de la carrera se enfrenta con un caudal de material bibliográfico escrito en Inglés al que necesita acceder a través de una lectura comprensiva si desea enriquecer su competencia profesional. La lectura comprensiva permite al alumno estar actualizado con respecto a temas específicos de su área de estudio y conectarse con una red internacional de información publicada en inglés. Por tal motivo, la propuesta pedagógica de estas  actividades  incluye textos auténticos, funcionales y apropiados para las  necesidades e intereses  del alumno del curso de Piloto de Pesca.
En todos los casos, se le propone al alumno realizar la lectura con un objetivo que refleje un acercamiento al texto que pueda ser asociado a un contexto de lectura realizable fuera del curso, y se trata de que, fuera de la ejercitación correspondiente, pueda expandir lo aprendido aplicándolo a un contexto diferente.
Es común que el lector en una lengua extranjera interrumpa continuamente el proceso de lectura para recurrir al diccionario, y de esta manera interfiera en el proceso de comprensión. Por esto se estimula un uso racional del diccionario y/o glosarios soporte papel y on line y se recomienda el uso del español al resolver las actividades.

La lectura de textos en inglés  se verá reforzada  y sistematizada cuando el alumno  curse Inglés Técnico en el curso Piloto de Primera en los años superiores de su carrera  donde afianzará el conocimiento de las estructuras gramaticales básicas de la lengua inglesa necesarias para la comprensión de dichos textos.


Conclusión

Este estudio está en una fase cuasi-experimental. El principal objetivo es mejorar la lectura comprensiva de los alumnos de cubierta de la Escuela Nacional de Pesca  a través del uso de estrategias metacognitivas a partir de las cursadas de Inglés Técnico en primer y segundo ciclo. Aún no se tienen resultados finales. Sin embargo a través de autoevaluaciones  parciales, un porcentaje elevado de alumnos que dicen utilizar estrategias metacognitivas lee más rápido y ha mejorado su capacidad para seleccionar las estrategias más adecuadas  a su propósito de lectura. Con mayor frecuencia dicen realizar un monitoreo de su proceso de lectura y esto facilita su autoevaluación. Aquellos lectores que usan estrategias en forma efectiva, conocen muchas estrategias y saben cuándo y dónde usarlas.
Se observó además un aumento cualitativo en el uso de estrategias socioafectivas tales como búsqueda de ayuda ( help-seeking strategies): los alumnos pedían ayuda a  sus  compañeros o daban ayuda a otros desarrollando así un aprendizaje cooperativo.
Aún están en proceso las autoevaluaciones parciales y finales de años anteriores a partir de la entrega que los alumnos realizaron al finalizar este cuatrimestre. Se prevee  la inclusión de nuevas actividades para el año 2020 organizadas de acuerdo al nivel de conocimientos de inglés de los alumnos.

Cada vez con más frecuencia, los alumnos encuentran dificultoso penetrar en el mundo del conocimiento que los textos les plantean. Aquí no he planteado quizás una propuesta novedosa, sin embargo existe la necesidad de  integrar en nuestras materias de cualquier área, la enseñanza de los modos esperados de lectura de los textos científicos y académicos y así fortalecer la autonomía de los estudiantes.

Todo texto escolar trabajado en profundidad lleva en germen la posibilidad de acceder a un texto científico-académico. Esto implica no dejarse superar por el contexto histórico y no cerrar de antemano la puerta al conocimiento.


El acceso al texto académico con un lector no entrenado se hace cada vez más dificultoso y muchas veces los intentos de nivelación no llegan a suplir las deficiencias que ya se han hecho crónicas. Los docentes  nos enfrentamos a un dilema: seguir con aquellos pocos que por condiciones particulares ventajosas han resultado más beneficiados o enfrentar esta situación para intentar revertirla. Optar por lo primero y aceptar esta particular “selección natural” implicaría validar un modelo elitista que obliga a resignar el ideal democrático de igualdad de oportunidades que cimentó la educación argentina.


Bibliografía

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Chiatti, S. L. La Lectura del texto académico en el nivel superior VIII Jornadas Nacionales y 1er Congreso Internacional sobre la Formación del Profesorado “Narración, Investigación y Reflexión sobre las Prácticas” 29, 30 y 31 de octubre de 2015 organizadas por el Grupo de Investigación en Educación y Estudios Culturales (GIEEC), Grupo de Investigación en Didáctica  de la Historia (GIEDHIS), Departamento de Ciencias de la Educación, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata.  ISBN No. 978-987-544-656-4 y 978-987-544-655-7
Dorronzoro, M. I. 2009. Didáctica de la lectura en lengua extranjera.  En Klett et al. (comp.). Didáctica de las Lenguas Extranjeras. Una Agenda Actual. Buenos Aires. Araucaria Editora, pp.13-30.
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Vygotsky, L. (1992), Pensamiento y lenguaje, Buenos Aires, La Pléyade

En internet




El rayo verde


Por el Capitán Marcelo R. Lucero

Y aquí estoy, de nuevo por embarcarme. Claro que nunca es lo mismo, el barco, la gente, el mar. Mucho más aún en mi primer barco pesquero. No fue casualidad, me anoté ya que las oportunidades en los buques de carga son escasas, y avanzado el mes de Enero no quiero dejar de navegar el verano.
Soy oficial de Cubierta, del Puente de Navegación. En este caso, me uno a la tripulación de un barco que pesca calamar. Debo confesar que del mismo solo sé que posee varios tentáculos, un pico y que sirve para hacer rabas, esos anillos fritos que tanto nos apetecen en Mar del Plata.
El barco, el “Keun Nollam 1”, lo veo firmemente amarrado en el muelle, con tres o cuatro barcos similares al costado. Se nota que está por zarpar, esta noche, según me dijo el Agente Marítimo.
El barco tiene bandera argentina, pero nombre coreano y la mayoría de la tripulación también, salvo los oficiales, un contramaestre, 7 marineros y uno de los cocineros, que también son argentinos. En total 29. No conozco más, acabo de firmar el libro de Rol, debajo del renglón del capitán argentino Álvaro Rodríguez, que también es nuevo en la empresa.
No me parece un barco grande, ya que su eslora, de 56 metros, no se compara con un barco de ultramar, pero de todos modos no es pequeño dentro de las dimensiones de los pesqueros. Su casco, rojo, superestructura blanca, pero apenas se notan sus colores, ya que se encuentra despintado y como manchado con chorros de tinta negra, aparte del evidente óxido.
Subo la planchada, un tablón que se bambolea con cada uno de mis pasos, y pongo pie en lo que será mi morada los próximos días, ¿cuántos?, entre 20 y 40, según “haya pescado”. Pero vamos a pescar calamares, moluscos, pienso, eso no importa, siempre que se pesca se lo llama pescado.
Me gustaría decir quién me recibe, pero lamentablemente nadie me presta atención, yo con mi bolso y mi mochila a cuestas, miro por el pasillo externo hacia proa y hacia popa, nadie a quien saludar, salvo un técnico a unos 15 metros, subido a una de las máquinas de pesca, muy concentrado en lo suyo.
Entro al casillaje por la única puerta de esa banda. Enseguida me inunda un aroma a camarote de pescador, o sea a camarote más la esencia de la pesca, en este caso un dejo de olor a cefalópodo en descomposición. También de comida, desde la cocina-camareta del otro extremo.
Camino unos pasos por el pasillo central que da a todos los camarotes altos y me encuentro con un hombre de baja estatura en mameluco, llave francesa en su mano derecha y un trapo manchado en la otra. Es el Jefe de Máquinas argentino. Lo saludo. Me da la bienvenida. Me indica mi camarote, en realidad el nuestro ya que debemos compartirlo, y el baño, también compartido con los demás de esa cubierta, entre ellos el cocinero, el contramaestre, y los “pesca” coreanos.
Le agradezco y llevo mi equipaje al camarote 4. Cuchetas atravesadas al fondo, o sea tendidas en sentido proa-popa, no más de 1,70 metros de largo. Un diminuto ojo de buey sobre la cama superior. Delante un pequeño escritorio y un placard de una sola puerta con la cerradura rota. Sobre el mamparo una estantería con elementos para hacer mate, un cuaderno de tapa negra, y otro trapo manchado. Finalmente un calendario, de hace más de 10 años, pero con una imagen de un paisaje coreano, una bahía de pescadores al atardecer, un mundo naranja, y una diminuta pero brillante luz verde de un pequeño faro de la costa.
Apoyo mi bolso y mochila en la cama de arriba (el Jefe me había dicho que él dormía abajo), saco mi libreta de anotaciones tapa de hule y me dirijo a buscar al Capitán, o a los capitanes, ya que a bordo se ve muy confusa la cuestión: el capitán argentino como responsable de la navegación, pero el que pesca es un coreano al que los demás se dirigen como si fuera el verdadero “capitán”, o “sanyán” como le dicen los demás coreanos subalternos. Me suena como “sunshine”.
No los encuentro, solo a un segundo coreano que se presenta como Yoon Lee. Le doy mi nombre y me saluda en su corto español, “Ahora todo listo. Ahora usted puente. Barco sale ahora”.
Entiendo el mensaje y busco el puente, en el extremo de proa del casillaje, subo medio nivel e ingreso a una pequeña sala con una mesa de cartas, de ahí un cortinado a la Timonera, corta y alargada de banda a banda, una mesada debajo del conjunto de ventanales que dan a proa y permiten ver hacia abajo la cubierta. Sobre la mesada, antiguos equipos electrónicos: radar monocolor, sonda, radio vhf, radio blu, radiogoniómetro, telégrafo. Al centro la rueda de cabillas y el compás magnético. Como instrumental novedoso, un receptor satelital.
Un barco más, un puente más, estoy acostumbrado a trabajar en ellos. Aunque aún no sé si me corresponde solo estar ahí o también bajar a la cubierta y a la bodega.
Me entretengo mirando los equipos. Busco la carta náutica de proximidades de Mar del Plata. Me cuesta encontrarla, por fin la hallo doblada en cuatro en un rincón del cuarto de derrota, manchada con mate, y por supuesto desactualizada. No encuentro reglas paralelas, sí un compás de puntas secas, aunque muy flojo para usarlo con precisión.
La radio chilla, es el tráfico local. De pronto nos llaman: “A ver Keun Nolam Keun Nolam me escucha”. Tomo el microteléfono y respondo: “Aquí Keun Nolam Primer Oficial habla cambio”. Es el agente marítimo, me dice que avise que en media hora zarpamos.
Bajo a avisar, no hay nadie. Encuentro a Yoon, le digo que salimos en media hora, me dice “ne”. A los pocos minutos el barco se inunda de gente, vienen de afuera, por la planchada, suben de la cubierta inferior, aparecen desde arriba. Gritos, corridas, los técnicos toman sus cosas y se marchan apurados.
Un hombre mayor de barba, pantalones desgastados de jean azul y remera negra me mira y me dice: “Vos debes ser el Oficial”. Le asiento y le doy el mismo mensaje, dándome cuenta que es el Capitán argentino, Álvaro. Me dice que está bien, que suba al puente.
No hace falta que me pregunte, sabe que es mi primera vez en un barco pesquero, quizás por mi ropa: ropa de fajina de oficial, pantalón y camisa gris, cinturón y zapatos negros, impecable y hasta planchada.
En pocos minutos, sube el Práctico, le dice al Capitán Rodríguez que el viento de afuera dificulta la maniobra de salida, pero que si confirma un remolcador más sería mejor. Rodríguez le niega, sabe que no habrá autorización y no quiere tener que pagar él ese lujo.
Sueltan amarras, las cobran a mano, hay como 12 hombres en cada extremo, donde va uno van todos. El único remolcador está atrás, y abre las popas de los barcos que están al costado hacia afuera para poder salir, por nuestra popa. Dejamos un esprín a proa y la máquina sale bien fuerte, casi corta el esprín. La proa golpea la popa del barco de adelante, a la vez que la amura roza con fuerza el muelle. La popa abre, no sin rechinar de cabos y golpes de cascos. Damos atrás, lo que demora casi dos minutos más. Sale la popa, más roces, más cabos a punto de chicotear. Se dispara el barco hacia atrás. Damos adelante, otros minutos de reacción, casi golpeamos la patrulla de Prefectura con la popa. Y salimos…
Dejando afuera las escolleras el capitán me dice que si no tengo inconveniente que haga la guardia de noche, de 20 a 08, y él la de día. No tengo objeción, y me voy a descansar hasta la hora de inicio de mi guardia.
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Me despierto y estamos a plena marcha, once nudos hacia zona de pesca. Voy a cenar y me encuentro a buena parte de la tripulación. Me miran a la vez curiosos e indiferentes, están acostumbrados a que el oficial cambie a cada marea. Argentinos en una mesa, coreanos en la otra. Ambos grupos hablando y riendo, pero seguramente no de lo mismo. La mesa argentina aún con restos de mate y panes con manteca y dulce, sobre los cuales se posan los platos enlozados con el bife y las papas fritas. La mesa coreana con un sinnúmero de pocillos conteniendo vegetales, mariscos, frutas, algunos reconocidos, otros desconocidos, un tono anaranjado verdoso en el ambiente.
Veo la cocina: el cocinero argentino tratando de mantener su mesada limpia y corriendo unos cacharros desgastados del coreano, éste cortando la cabeza de un cerdo que no se deja terminar de degollar.
Subo al puente con una naranja en la mano. El Capitán Rodríguez me saluda sonriente, “Bueno ¿todo bien?, mirá seguí con este rumbo y calculá cuando llegamos frente a Quilla, no te olvides de pasar los servicios.” Y me deja a cargo.
Está bastante nublado, pero ahí quedo yo de guardia, solo en la timonera mirando la proa. El radar apagado, la ecosonda también. Un chillido constante de algún aparato bajo la mesada que no identifico. Una brisa fresca circula entre los ventanales abiertos. Me espera mi primera guardia de 12 horas.
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Cuarto día. Por la noche llegaremos a la zona de pesca. Todo el día estuvieron los marineros (coreanos y argentinos) en la cubierta, en la planta y en la bodega, preparando la pesca. Los coreanos sentados armando líneas de poteras y fumando. Los argentinos bajando las parrillas y pasando las líneas por los rodillos.
Bajo a cenar, una cabeza de cerdo me mira. Esta adornada con flores y frutas, es para la ceremonia en la cubierta antes de empezar a pescar. Me llaman la atención sus largos colmillos, con manchas de sangre mal repasadas.
No puedo comer demasiado. Subo al puente. Un reflejo naranja intenso me encandila. La figura de un pequeño ser delgado y estilizado se vuelve hacia mí. Es el “pesca” coreano. Su cabello teñido rojo anaranjado, su tez curtida tensa, como membranas entre cada uno de sus huesos, fáciles de notar. Y sus manos, delgadísimas, con interminables y esqueléticas falanges, parece tener cuatro articulaciones en cada dedo, y sus uñas, como una falange más, larguísimas, oscuras y marrones, señalando algún planeta en el cielo. Hay estrellas y acababa de atardecer.
Me acostumbro a la luz, me doy cuenta de que el naranja proviene de la ecosonda, con su brillo y contraste al máximo, su escala monocolor en naranja fuerte, es una nube naranja con el personaje dentro, como descendiendo de ese cielo, apenas se ve que se posa en un alto y enclenque banquito de madera, sus piernas colgando como marioneta.
El Capitán Rodríguez no estaba. La criatura me mira abriendo un poco sus pequeños ojos verdes y me habla: “No toca”. Con tal instrucción retrocedí al cuarto de derrota, tras la cortina, donde me senté, alejándome de la nube.
Gritos nuevamente en cubierta. Bullicio bien a proa. Me asomo por el ojo de buey del costado y veo cómo largan una gran lona sujeta a dos cabos estacha. Es el “ancla de capa”. Maniobras con la máquina, abruptas, el buque que se atraviesa al oleaje, amplios rolidos, una llamada al maquinista para que adrize el barco. La gente de proa que avisa con alaridos. El buque se calma. Quedamos a la capa.
La ceremonia del cerdo no tarda en aparecer, mientras que las potentes luces de pesca se encienden una a una, y las primeras máquinas de pesca comienzan su incesante sube y baja.
Un grito final de los coreanos. Queda solo la guardia de líneas de poteras. Mi compañero detrás de la cortina vuelve a su asiento. Reviso los libros y trato de mantenerme activo, atento a cualquier emergencia.
Más tarde, por la madrugada, me asomo con intenciones de iniciar un mínimo diálogo con Calamaris, tal es el apodo que le he dado. Se encuentra de espaldas, siempre frente a la ecosonda, fluorescente pantalla naranja en la que no es posible discernir el  fondo del mar de los calamares. Mira hipnotizado la gran mancha naranja de la pantalla de la sonda, como si fuera la marca de un enorme y único calamar. Pero calamares hay muchos y de tamaño regular, se escuchan sus chillidos al subir por las líneas y largar desesperados sus chorros de tinta negra.
Calamaris tiene un pie desnudo, libre de su ojota, apoyado sobre el marco de la ecosonda. Con la mayor delicadeza y paciencia sujeta un alicate y, dedo a dedo de su pie, realiza su servicio podológico. Sí, evacúa la suciedad debajo de sus uñas y recorta las mismas, dejándolas igualmente muy largas, imposibles de alojarse en cualquier calzado cerrado.
Desisto de todo intento de diálogo. Siento un poco de náuseas. Me parece que no hay suficiente oxígeno, que el gas naranja lo ha consumido. Vuelvo a mi refugio.
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Día 16 de pesca, quizás el último, o bien debería decir noche. Guardia a guardia he repetido lo mismo. No ha habido novedades, salvo las discusiones binacionales entre los capitanes, sobre cuanto pescar y cuando volver llenos al puerto.
He tomado la costumbre de bajar a cubierta, a veces, para tomar aire. También conseguí un gorro con visera para protegerme de las fuertes luces, aunque no tengo anteojos oscuros, los que me vendrían muy bien.
En la cubierta me distraigo con las máquinas y sus líneas, con los calamares que son atrapados por esos pinches de las poteras y no tienen más remedio que caer a los toboganes de hierro (parrillas) luego de pasar el rodillo del extremo.  Y acumularse en las canaletas del borde de las cubiertas. Llenan las canaletas, a  veces colaboro en hacerlos circular usando un especie de pala semicircular con un palo de mango, aunque la inclinación está pensada para que circulen a popa y caigan al pozo de pescado abajo en la planta.
Me encuentro frente a una máquina potera, la del centro. Me siento sobre la balsa salvavidas, atrapada entre todo el equipo de pesca, junto al Kapanga coreano. Aunque no me mira y menos me habla. Miro las inscripciones en las máquinas, signos orientales, “ganchos” como dicen los argentinos. Está empezando a anochecer y aparecen las primeras estrellas débiles en un cielo que se enciende, tras el enjambre de parrillas, líneas, luces, aureolas naranja que invaden la cubierta.
De repente una parrilla rechina. Una máquina se para, Algo tira de ella con muchísima fuerza. El Kapanga se levanta y grita al puente “keun oshineo”. El pesca coreano baja a la cubierta corriendo y chillando. Se encuentra descalzo, con los ojos abiertos, nunca lo había visto así. Grita algo al Kapanga. Se arremanga los pantalones.
Trepa furiosamente a la parrilla, la cual está por quebrarse, y la tanza por cortarse. Llega al rodillo en la punta, se agacha, trata de destrabar el hilo, a la vez que tira de él como cobrando de la línea con fuerza. Me asomo a la borda para ver el agua, entre las dos parrillas frente a la balsa. Cuando miro al agua no puedo creerlo. Un enorme tentáculo naranja se encuentra enganchado en dos de las poteras, y el borde de una cabeza gigante comienza a descubrirse, su colosal ojo verde me mira de reojo. El bicho se agita descontroladamente.
Es una lucha entre dos criaturas. El “pesca” tiene más de medio cuerpo fuera de la parrilla, la línea está cortándole las manos, de las cuales brota sangre ennegrecida, la parrilla está a punto de sucumbir, la criatura de abajo no afloja y sacude todo, agua y línea con aún más fuerza.
La parrilla se quiebra. El molusco más pequeño cae, el molusco gigante lo atrapa.
Se paran las máquinas. Se apagan las luces.
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No he vuelto a embarcar a calamar, sí en otros barcos pesqueros, pero cuando trato de contar lo sucedido no puedo hilvanar los pensamientos, ya hasta no lo cuento.
A veces estoy en el mar y está por atardecer. Miro fijamente el horizonte, el cielo más diáfano, la atmósfera más pura. El naranja invade el limbo sobre el mortecino disco solar y sé que va a ocurrir otra vez.
En el último instante, sí, solo en el último mínimo instante, en el  centro de la mancha naranja, en el último punto de contacto, aparece un rayo verde.

ABC del SIVCE


Por el Capitán Marcelo R Lucero

El SIVCE (Sistema de Información y Visualización de Cartas Electrónicas) es por fin el método de navegación electrónica seguro y confiable que puede ser legalizado como método para conducir la navegación. En Inglés, ECDIS (Electronic Chart Display and Information System).
Se trata de un conjunto o librería de cartas náuticas electrónicas (ENC) digitalizadas en un formato aprobado según normas de OMI. Las mismas pueden ser leídas por un programa que también debe cumplir con un sinnúmero de especificaciones que aseguren su exactitud en gráficos y en la presentación de la información, incluida su actualización.
Este programa agrega, a la vista de la carta náutica en pantalla, los datos que llegan de los sensores del resto de los equipos del puente (ecosonda, girocompás, radar, AIS, GPS, corredera, etc), por lo que se denota que este equipo es un integrador de información, recomendado para que sea la imagen a consultar permanentemente durante la guardia de puente.




A estos datos agrega un conjunto de alarmas asociadas, de forma que el operador pueda recibir por sonido o destellos las advertencias sobre peligros a la navegación, fallas de equipos o inconsistencia de la información.
Formalmente este equipo ha sido incluido en los programas de formación de oficiales de guardia, patrones y capitanes de los buques para auxiliar con dos grandes tareas dentro de la competencia que los habilita para utilizar el equipamiento electrónico para la seguridad de la navegación:

·         Planificar la Derrota Segura.
·         Conducir la Derrota Segura.




Para planificar la derrota, el SIVCE cuenta con una planilla en la cual se instalan los puntos de la misma o Waypoints, calculando las distancias y rumbos parciales, distancia total, hora de llegada (ETA), y lo más importante, se puede comprobar la derrota. Esta verificación encuentra en todo el trayecto programado cada uno de los instantes riesgosos, ya sea por profundidad, cercanía a peligros, zonas prohibidas, etc. Con esta prueba se puede corregir la planificación de la ruta y convertirla en segura.
Para conducir o monitorear la derrota, una vez en marcha, las alarmas indican cualquier inconveniente, como alejamiento de la derrota (XTD), fuera de rumbo, etc. El navegante puede entender cómo está avanzando con respecto a lo planificado, con solo ver la pantalla.
Aparte de planificar la derrota y verificarla al momento de navegar, se ha destacado al SIVCE como valiosísimo por el hecho de que considera especialmente la cuestión de las profundidades.
Para ello, el operador ajusta dos valores fundamentales: la Profundidad de Seguridad y la Isobata o Contorno de Seguridad.



Una vez colocados estos valores, se encuentran activadas las alarmas que indican riesgos de varadura. Algunos llaman a este equipo como sistema “anti-varadura”, ya que completa lo que el radar realiza como equipo “anticolisión”.
En las cartas electrónicas se verá cómo el contorno de seguridad queda demarcado entre dos colores bien distintos: celeste y blanco. También se destacan con fuente negrita las profundidades aisladas seguras. Esto da visualmente una indicación rápida del agua disponible bajo el casco.
Para indicar la profundidad de seguridad se suma el calado máximo del buque al Margen de Seguridad deseado, y también a lo que se conoce como Asentamiento (Squat), o hundimiento adicional máximo del buque en el agua debido a su velocidad en aguas someras.
Estas prestaciones son posibles siempre que la carta electrónica de navegación (ENC) cumpla con las especificaciones técnicas, y sea compatible con el sistema para incorporarse a él, convirtiéndose en una Carta Electrónica del Sistema (SENC).
Los tipos de cartas electrónicas que se utilizan son dos: las escaneadas o Raster, y las vectoriales o Vector.

Las escaneadas son copias directas de cartas actualizadas de papel, y requieren actualización con nuevos archivos de escaneo, cada vez que es corregida o reeditada la carta original. Ocupan mucho espacio en memoria, no pueden variar el tamaño de sus leyendas y símbolos cuando se cambia la escala, y no reconocen los objetos individualmente.
Las vectoriales son del tipo “inteligentes”, ya que adaptan sus gráficos a la escala en uso, se actualizan fácilmente con un archivo adicional, ocupan poca memoria ya que el archivo no es gráfico sino texto, y reconocen cada uno de los objetos útiles a la navegación individualmente con sus características.





Para poder operar, no obstante, con cartas escaneadas aprobadas, deben estar en un formato seguro denominado RNC (Raster Nautical Chart). La imagen que presentan es más parecida a la carta de papel, ya que es su copia, mientras que la imagen de la carta vectorial es distinta, siendo una compilación de objetos aislados.
El sistema SIVCE avisa al operador si la carta en uso cumple con todos los requisitos para ser usada en la navegación. Lamentablemente no todas las zonas de nuestro país cuentan aún con cartas de este tipo, únicamente las de mayor tráfico. Igualmente se pueden usar otras cartas, bajo la advertencia de que no son las más apropiadas para la navegación. También el sistema advierte si la escala que uno pretende usar en cada carta es demasiado ampliada o demasiado reducida.

Las cartas que irá seleccionando automáticamente el equipo serán las de mejor calidad y escala en cada zona, a medida que avanza el buque en su derrota.
Aún son pocos los países que admiten el sistema SIVCE como principal método de navegación. Para poder hacerlo deben contar con cartografía digital adecuada, lo que implica que su Servicio Hidrográfico edite o mande editar las mismas y las publique como cartas oficiales en su país. Si cuenta realmente con ello, ese gobierno puede determinar y autorizar que los buques no lleven cartas de papel, sino dos sistemas independientes SIVCE, principal y secundario (de respeto).

Las opción de navegación segura actual sigue siendo mayormente la necesidad de poseer las cartas de papel y actualizarlas con el método tradicional, y adicionalmente contar con un SIVCE como método secundario de ayuda a la navegación.
Debemos tener precaución, ya que en los buques pesqueros de nuestro país suelen utilizarse visualizadores de cartas electrónicas no actualizadas, como los desarrollos de NOBELTEC o MAX SEA, pero debemos comprender que no son sistemas seguros para navegar. No es así en la navegación de ultramar o fluvial, en donde ya se han instalado sistemas SIVCE y los encargados de la guardia de puente deben realizar el curso correspondiente para su correcta operación.